Cada año, la cantidad de alimentos que se pierden y desperdician asciende a miles de millones de toneladas, lo que contribuye de manera directa al hambre y la inseguridad alimentaria global. En Phenix sabemos de primera mano que el desperdicio de alimentos ya no es solo un tema de sostenibilidad, sino que se está convirtiendo rápidamente en una prioridad empresarial regulada.
A medida que las normativas avanzan y los consumidores exigen mayor transparencia, las organizaciones buscan formas coherentes de medir su impacto. Es aquí donde entra en juego la ISO 20001, una normativa que promete revolucionar la industria al introducir el primer certificado de desperdicio alimentario global.
¿Qué es la norma ISO 20001?
La ISO 20001 es una nueva norma internacional centrada específicamente en los sistemas de gestión de la pérdida y el desperdicio de alimentos. Aunque actualmente se encuentra en desarrollo (en fase de borrador), se espera que su versión final se publique a finales de 2026 o principios de 2027.
Esta norma proporciona un marco de gestión claro mediante el cual una organización puede planificar, implementar, operar, mantener y actualizar un sistema para minimizar las pérdidas dentro de sus operaciones. Su objetivo es mejorar el rendimiento en la reducción de desperdicios en línea con los compromisos de las políticas de sostenibilidad.
Lo que diferencia a la ISO 20001 de otras guías voluntarias es la posibilidad de certificación. Una vez lanzada, los auditores independientes podrán verificar el cumplimiento, otorgando a las empresas una prueba tangible para inversores, clientes corporativos y equipos de sostenibilidad.
Diferencias con otras normativas
Es común preguntarse en qué se diferencia de normas ya establecidas en el sector. Mientras que la ISO 22000 se centra en la seguridad alimentaria y la protección del cliente frente a contaminaciones, la ISO 20001 se focaliza exclusivamente en la prevención, medición y eficiencia de los recursos para reducir el desperdicio.
Aun así, ambas normas son complementarias. De hecho, la ISO 20001 está diseñada para ser compatible y armonizada con sistemas de gestión reconocidos como la ISO 9001, la ISO 14001 y la ISO 22000, facilitando su integración en los procesos existentes de las empresas.
Beneficios de obtener el certificado de desperdicio alimentario
Contar con un sistema de gestión certificado bajo esta norma ofrece numerosos beneficios tangibles para las organizaciones:
- Demuestra una mayor concienciación sobre el desarrollo sostenible, proporcionando una ventaja competitiva en los mercados nacionales e internacionales.
- Permite evaluar y analizar los requisitos de las partes interesadas en materia de pérdida de alimentos y demostrar su cumplimiento.
- Ayuda a cumplir mejor los requisitos legales y corporativos, gestionando la obligación de cumplir con normativas vigentes.
- Facilita la comunicación eficaz de los problemas de desperdicio a las partes interesadas dentro de la cadena alimentaria.
- Introduce un lenguaje común y definiciones estándar que hacen que los informes de sostenibilidad y el benchmarking sean más justos y comparables.
¿A quién aplica la ISO 20001?
La naturaleza de la ISO 20001 permite su aplicación a toda la gama de sectores empresariales, ámbitos y actividades de la cadena alimentaria, abarcando desde la granja hasta la mesa. Puede ser implementada por cualquier organización, independientemente de su tamaño, incluyendo empresas pequeñas o menos desarrolladas.
En la práctica, esto involucra a fabricantes de alimentos, proveedores de transporte y almacenamiento, distribuidores, minoristas y bancos de alimentos. También aplica directamente al sector HORECA, abarcando hoteles, grupos de catering, centros sanitarios con cocinas y grandes restaurantes que sirvan a más de 200 comensales al día o gestionen varios sitios bajo una misma marca.
Requisitos clave y métricas para prepararse
Aunque la norma no se ha publicado oficialmente, los borradores actuales siguen el ciclo de mejora continua (planificar–hacer–comprobar–actuar) y establecen requisitos claros:
- Compromiso de la dirección: La alta dirección debe definir políticas, objetivos y destinar recursos.
- Medición y seguimiento: El desperdicio debe medirse de forma fiable y con datos aptos para auditoría.
- Planes de acción: Se deben documentar acciones correctivas y asignar responsables comprobando los resultados.
- Revisión periódica: Las revisiones de gestión deben evaluar el rendimiento y ajustar los objetivos.
Para las empresas que deseen adelantarse y prepararse para la certificación, es crucial establecer KPI (Indicadores Clave de Rendimiento) medibles y coherentes. Algunas de las métricas recomendadas incluyen:
- Desperdicio total de alimentos: Medir los kilos totales desperdiciados diarios o semanales.
- Desperdicio por comensal: Normalizar los datos dividiendo el desperdicio total entre los comensales para comparar distintas ubicaciones.
- Desperdicio por flujo: Clasificar el origen del desperdicio separando la preparación (recortes), el plato (sobras del cliente) y el bufé (excedentes no consumidos).
- Acciones adoptadas: Documentar y cuantificar el impacto real de los cambios realizados.
- Tendencias mes a mes: Hacer un seguimiento continuo para evaluar si se avanza hacia los objetivos marcados.
Para empezar hoy mismo, se recomienda instalar sistemas de medición fiables (evitando el registro manual), estandarizar las definiciones de desperdicio en todas las sedes, asignar a un responsable único y establecer métricas de referencia claras antes de escalar las soluciones a otros centros.
En Phenix España, estamos comprometidos en acompañarte durante este proceso. A través de nuestros servicios de consultoría estratégica y nuestro programa de gestión de excedentes y donaciones, ayudamos a las empresas a implementar acciones reales para minimizar sus excedentes. Adelantarte a la normativa no solo beneficia al planeta, sino también a la rentabilidad de tu negocio. ¡Contáctanos y demos juntos el paso hacia el residuo cero!
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