El contexto actual ha propiciado que todas las empresas tengan la necesidad de reducir los costes. Según un estudio publicado por Capgemini, el coste asociado al desperdicio alimentario representa el 5,6% de las ventas totales de las empresas. ¿Y si empezamos por ahí? ¿Y si empezamos a darle prioridad a este problema que no solo es medioambiental y social, sino también económico?

El Gobierno aprobó un proyecto de Ley contra el desperdicio alimentario

2022 marcó un antes y un después en España: el Gobierno demostró que quería actuar y aprobó un proyecto de Ley para minimizar las pérdidas y el desperdicio alimentario que quedó en el tintero a causa de las elecciones de 2023. Un proyecto de Ley que a parte de promover la prevención, también proponía una jerarquía de prioridades en la que la primera opción para valorizar el excedente sea la alimentación humana. Y relacionado con esto, otra novedad desde abril de 2022: se aplica un IVA del 0% a las donaciones de alimentos por parte de las empresas. Por lo que se elimina el principal freno para donar alimentos, ya que las empresas no tienen que asumir los costes.

La prevención: la primera solución para evitar el desperdicio alimentario y reducir costes

Desde Phenix tenemos algo muy claro: la primera solución para evitar el desperdicio alimentario debe ser la prevención. Sin embargo, sabemos que se trata de un problema sistémico y que llegar al excedente cero es prácticamente imposible. Por eso, es importante pensar en soluciones que optimicen la valorización del excedente al máximo antes de que se pierda de manera definitiva.

¿Qué entendemos por excedente?

El excedente es todo lo que ya no puede venderse a precio de venta, pero que está en perfecto estado y puede reutilizarse, donarse o regalarse.

¿Qué entendemos por residuo?

La parte del stock que no puede venderse (se ha pasado la fecha de caducidad o consumo preferente, rotura, etc.) y que, por lo tanto, se tiene que gestionar (destrucción, biogás…). 

¿Cuáles son las diferencias entre excedente y residuo?

El excedente tendrá valor mientras se pueda donar. Y no se tratará solo de un valor social, sino también de un valor económico. Ya que si donas alimentos, obtienes un 35% de deducción fiscal de los productos donados. Ahora bien, el residuo no solo no tiene valor, sino que incluso cuesta dinero gestionarlo (costes logísticos, costes de destrucción, etc). Y también representa un coste medioambiental para la sociedad y el planeta.

Entonces… ¿Vas a dejar que tu excedente se convierta en residuo?

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La donación de alimentos como solución excelente para reducir los costes y valorizar tu excedente

La donación se convierte en una solución eficaz para darle valor a tu excedente y evitar que se convierta en residuo. Además, te permite reducir los costes de tu empresa. Veamos los ahorros directos que te genera:

  • Ahorro fiscal sobre el impuesto de sociedades. Las donaciones no son un gasto deducible pero se les aplica un beneficio fiscal si la asociación cumple con el artículo 16 de la Ley 49/2002. En el Impuesto sobre Sociedades, se aplica una deducción en la cuota del 35% de la donación y hasta el 40% si en los dos años anteriores se han realizado donaciones a la misma entidad. Con un límite en la base de esta deducción del 10% de la base imponible del ejercicio, y las cantidades que excedan este límite, se podrán aplicar en los 10 años siguientes. 
  • Ahorro en los costes de gestión de residuos o de transformación. Evitando que el excedente se convierta en un residuo, nos ahorramos la búsqueda de plantas de reciclaje, los altos costes de transformación de los residuos o el pago directo a una empresa gestora de residuos autorizada para que se ocupe de todo. Y a todo esto, se le suma el nuevo impuesto estatal sobre el depósito de residuos en vertederos, incineración y coincineración que entrará en vigor el próximo 1 de enero de 2023 (Ley 7/2022, de 8 de abril de 2022, de residuos y suelos contaminados).
  • Ahorro posible en los costes logísticos y/o de transporte.  En el caso de que la empresa de gestión de residuos pacte solo un punto de recogida con la empresa, ésta tendrá que organizarse para transportar toda la merma a la central. O quizá la empresa tiene un centro logístico externalizado y paga por metro cuadrado ocupado… Es decir que el stock que no rota, va aumentando su precio conforme pasa el tiempo.

Estos tres ahorros representan a final de año una rentabilidad adicional para una empresa al mejorar directamente el EBITDA. 

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¿Cómo calculo la deducción fiscal?

Como comentábamos más arriba, las empresas pueden beneficiarse de una deducción fiscal en su Impuesto sobre Sociedades del 35%, que puede llegar hasta el 40% y con un límite de hasta el 10% de la base imponible del ejercicio, y las cantidades que excedan este límite, se podrán aplicar en los 10 años siguientes. Veamos el siguiente ejemplo:

Una empresa tiene una facturación de 10.000.000€ con una rentabilidad bruta del 5% (500.000€). A lo largo del año la empresa realizó varias donaciones de alimentos a entidades sociales por un valor total de 100.000€. Este valor se calcula sobre el valor contable de la mercancía donada.

Al final del ejercicio, puede solicitar una deducción del 35%, hasta el límite del 10% de su base imponible. 35%*100.000€ = 35.000€

Este importe lo podrá restar de su Impuesto sobre Sociedades (IS) que es del 25%.
Tendría que haber pagado 25%*500.000€ = 125.000€. Sin embargo, puede restar la deducción: 125.000€-35.000€ = 90.000€. Y solo pagará 90.000€ de IS, por lo que ha mejorado la rentabilidad de su empresa después de impuestos: 35.000€ netos

¿Quieres que te ayudemos a reducir los costes de tu empresa?